23 septiembre, 2014 - 1 comment.

Cómo dimitir con elegancia

El discurso de dimisión de Alberto Ruiz Gallardón es uno de los más acertados y elegantes que hemos escuchado hasta ahora. Con serenidad y firmeza el Ministro de Justicia saliente expone de forma ordenada, clara y concisa los motivos de su decisión de abandonar la cartera ministerial.

Veamos su discurso paso a paso:

  • Agradecimientos a su equipo: primero las personas que han trabajado con él día a día, donde se forjan las confianzas, las confidencias y quizá también las amistades. Palabras que desde el comienzo suenan a despedida.
  • Anuncio de la noticia: ‘De esta introducción deducirán ustedes que lo que vengo a anunciarles es mi dimisión...’
  • Asunción de toda la responsabilidad: "No he tenido la capacidad de tirar adelante ante las cortes un anteproyecto de ley que habíamos aprobado en Consejo de Ministros"
  • Agradecimientos a sus compañeros de Gobierno: a pesar de su renuncia proyecta la cohesión del Gobierno del que hasta ahora ha formado parte.
  • Pide disculpas a la oposición si se hubiera sentido ofendida en algún momento con su discurso: elegancia con el adversario.
  • Renuncia a su escaño en el Congreso y a cualquier cargo, abandonando toda actividad política.
  • Agradecimientos al Presidente de Gobierno: habiendo sido aprobado su Anteproyecto de Ley en el Consejo de Ministros, en el momento que el Presidente Rajoy retira dicho Anteproyecto, Gallardón pierde toda su legitimidad, sin embargo sigue mostrando lealtad hacia su líder con unas palabras creíbles de agradecimiento.
  • Renuncia a cualquier cargo del partido: demostración de coherencia, dimite con todas sus consecuencias y en todos los ámbitos de la política.
  • Gallardón termina su intervención manifestando su confianza en lo que las generaciones futuras podrán hacer de España: conecta con la renovación generacional que se está dando en el país y abre una puerta a la esperanza de que esa renovación llegue también a su partido.

Alberto Ruiz Gallardón

Un discurso estupendo deslucido en cierto sentido por una puesta en escena añeja e incoherente, rodeado de pan de oro, cortinajes y blasones, que poco tienen que ver con un discurso moderno de renovación política y asunción de responsabilidades en pleno siglo XXI. En comunicación, el escenario también es parte del mensaje.

Fuentes:

Published by: Ana Salazar in Comunicación

Comments

Javier Mardones
24 septiembre, 2014 at 11:20 am

Lo último resulta incoherente, pedir renovación a un partido conservador y esperanza en la misma cuando sus leyes o sus proyectos inacabados de las mismas lo único que han propiciado son desigualdades sociales. Asimismo, la gestación de las mismas ha sido oscura, negadas a la participación ciudadana. Gallardón ha sido, como ministro, un político de otro siglo, en la mas casposa y rancia de las acepciones. Y porque no ha tenido tiempo para más.

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