5 junio, 2017 - No Comments!

Redlines: Una nueva identidad flexible para un mundo líquido y mutante

1.-Introducción,  César Calderón, CEO DE Redlines:

El mundo de la comunicación y de la consultoría estratégica, sobre todo si como en nuestro caso tiene un fuerte nexo con la red, avanza a tal velocidad que tienes que correr muy rápido para seguir en el mismo sitio. Lo que ayer eran líneas rojas infranqueables hoy son solamente el comienzo del camino a la hora de plantear una campaña o una estrategia de comunicación, o una comunicación de crisis.

El mundo se ha vuelto un lugar en el que las certezas se vuelven translúcidas, los muros de carga sociales, económicos e ideológicos, antes firmes,  pasan por momentos al estado líquido y compartimentos antes estancos y sellados consiguen comunicarse encontrando nuevas propiedades de sus materiales, nunca antes descubiertas.

Tras muchas conversaciones con Dani Hervás, estupendo diseñador con el que he tenido la suerte de trabajar en otros proyectos y  con Zygmunt Bauman de fondo, decidimos que el en el tercer aniversario de Redlines, su identidad visual debía adaptarse a ese mundo flexible  mutante en el que vivimos, y nos pusimos en sus manos para convertir nuestra marca, un mero logotipo, en algo más, algo que fuera capaz de representar el espíritu de una compañía que se dedica  a la consultoría estratégica y de comunicación, esto es, a ayudar a instituciones, empresas y partidos políticos a que les conozcan bien y les entiendan mejor.

Ha sido un salto en el vacío y sin red, y lo cierto es que el resultado no les va a dejar indiferentes, pero quien mejor lo explica es Daniel, les dejo con él

 

2.- Post realizado por Daniel Hervás, autor de la nueva identidad visual de Redlines:

¿Qué elementos visuales definen la identidad de una marca? Tradicionalmente las marcas se han definido visualmente mediante un limitado conjunto de elementos gráficos estáticos, entre ellos el logotipo, que buscando su reconocimiento por parte del espectador han mantenido inalterables sus características formales. Este supuesto lógico del diseño gráfico ha funcionado correctamente prácticamente hasta nuestros días. Sin embargo, nuestra realidad contemporánea ha cambiado sustancialmente en los últimos años. Hoy en día, la sociedad hiperconectada y globalizada en la que vivimos, fuertemente influenciada por el espacio electrónico de la comunicación y la inestabilidad económica y política, nos ofrece desde comienzos del siglo XXI un contexto muy diferente, provocando múltiples cambios y grandes dosis de incertidumbre en diferentes órdenes de nuestras vidas. Es lo que el filósofo polaco, recientemente fallecido, Zygmunt Bauman (1925-2017) definía como modernidad líquida.

Captura de pantalla 2017-06-03 a las 19.15.00El Diseño gráfico, como cualquier otra disciplina, ha investigado también las posibilidades de este concepto desde su campo de actuación. Pero, ¿cómo interpretar desde el diseño las reflexiones filosóficas que propone la modernidad líquida? En primer lugar, haciendo un diseño más flexible, capaz de adaptarse no ya solo a diferentes formatos y soportes, sino también a situaciones y necesidades diferentes, sin que por ello pierda su esencia reconocible. Para especialidades del diseño como el branding, en las que la premisa principal es mantener reconocible la identidad de una marca, es particularmente complicado afrontar este reto. Autores como Ulrike Felsing (2009) y Irene van Nes (2013) han publicado interesantes libros que recopilan suficientes proyectos relevantes de diseño gráfico como para constatar que las identidades flexibles van más allá de algo minoritario o pasajero. Diseñadores como Martin Lorenz, desde el Estudio Two Points, son un ejemplo de apuesta decidida con esta forma de diseñar.

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¿Cómo crear una identidad flexible para Red Lines? Al igual que en otros proyectos de estas características, la solución pasaba por establecer unos recursos estables que fuesen susceptibles de cambios en función de un sistema delimitado. Los elementos gráficos básicos, como los colores, tipografías o esquemas compositivos, configuran en su conjunto un lenguaje gráfico que puede ser desarrollado en base a una gramática establecida, multiplicando exponencialmente sus posibles soluciones formales sin perder la suficiente consistencia gráfica que permita una perfecta identificación de la marca. El logotipo, por ejemplo, que compone sus dos palabras en tres líneas, aprovecha el guión de ruptura de palabra a otra línea de texto como recurso gráfico que se va moviendo en diferentes posiciones, aportando dinamismo y sugiriendo los recursos del lenguaje de programación informática, elementos muy vinculados conceptualmente con la dedicación profesional de Red Lines. Como no podía ser de otro modo para esta empresa, teniendo en cuenta cómo se llama, las líneas rojas son un elemento gráfico imprescindible. Se pueden encontrar con tres direcciones diferentes posibles, y sus composiciones son muy cambiantes y flexibles, transmitiendo movilidad y adaptación al contexto. El color es también un elemento protagonista, con una generosa paleta cromática muy estudiada, con atractivos contrastes, en la que el rojo y azul marino actúan como protagonistas sobre fondos blancos y en combinación con otros tonos de verdes, grises coloreados y tonos oscuros de los colores principales. Por último, destaca la cuidada selección tipográfica. Bariol (2012), del estudio asturiano Atipo, es la tipografía principal de la marca, usada en el logotipo y propuesta como recurso tipográfico identitario para titulares. Se complementa con la familia Titillium, perteneciente a Google Fonts, especialmente apta para soportes visuales de pantalla a cualquier tamaño y sencilla de indexar en las redes.

 

 

Published by: César Calderón Avellaneda in Comunicación

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