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22 agosto, 2018 - No Comments!

¿Crisis? ¿Qué crisis?

 

Lo malo de estar hablando de crisis políticas e institucionales y no sentimentales es que no nos vale la ecuación Netflix + helado para enfrentarnos a ella y superarla. Las medidas son algo más trabajosas, no tan divertidas y sin duda requieren más atención, experiencia y profesionalidad.

Lo primero es comunicarte una mala noticia, una crisis política o institucional no se soluciona con un maratón del Ala Oeste de la Casa Blanca o aprendiéndote de memoria los diálogos de "House of Cards". Lástima.

En Redlines nos ha tocado trabajar para resolver  unas cuantas crisis, tanto políticas  como institucionales o corporativas, tanto en medio de procesos electorales como en de la vorágine de un gobierno y creemos que el primer paso hacia una resolución limpia de la misma implica disponer de una metodología sólida creada para este fin dentro de nuestra organización y que responda a su cultura corporativa, política, institucional y sobre todo, simbólica.

Y de toda esta experiencia nace el “Manual de Comunicación de Crisis en la Era Digital”. Una guía que estamos seguros que te será de ayuda para poder profesionalizar el enfoque de la gestión de crisis en tu organización.

Porque un presente estable conlleva a un futuro seguro y en Redlines si hay algo que apreciamos es la tranquilidad de nuestros clientes, incluso en medio del caos universal que  provoca una crisis reputacional.

No esperes más, descarga ahora el “Manual de Comunicación de Crisis en la Era Digital”.

16 junio, 2015 - 1 comment.

La peligrosa ingenuidad de Manuela Carmena

Se han escrito muchos análisis sobre la brillantez de la campaña de Manuela Carmena al Ayuntamiento de Madrid, sobre la creatividad de sus seguidores o sobre las excelencias de su equipo a la hora de gestionar las redes sociales en campaña.

Y a pesar de que buena parte de ello es cierto, sobre todo lo relativo a dar espacio a la creatividad de decenas de activistas, soy de los que piensa que de no ser por los dramáticos errores de la última semana de campaña de Esperanza Aguirre, que consiguieron hacer que buena parte del voto del PSOE optase por la candidatura de izquierdas con mejores posibilidades, ahora mismo estaríamos ante otro resultado muy diferente.

Pero vamos a lo que vamos, Manuela Carmena, tras prescindir de tener en su equipo un Dircom o un jefe de prensa (menudo ahorro), ha tardado 48 horas en tener "un problema de comunicación" que ha acabado con el cese del concejal Zapata tras una de las peores gestiones de crisis que recuerdo. Una gestión de crisis digna de ser estudiada en las facultades de comunicación como ejemplo de lo que NO hay que hacer:

  • Reacción lenta.
  • Sin análisis de la crisis ni estrategia aparente.
  • Sin un portavoz que sacase del foco a Carmena.
  • Con un solo canal de respuesta, las redes sociales.
  • Con una respuesta tan virulenta, mal concebida y peor ejecutada en las redes sociales que solo consiguió profundizar la crisis.

La conclusión parece evidente. Es más sencillo generar buzz en una campaña electoral, surfeando la ola cuando ésta viene a tu favor, que comunicar con eficiencia y profesionalidad desde una institución cuando esta ola de ilusión ya se ha desvanecido y lo que queda en los siguientes cuatro años son ataques y defensas posicionales.

Ya, ya sé que no es divertido, pero lo de gobernar suele ser bastante así, aburrido, estresante y feo, porque consiste en tomar miles de decisiones en cuatro años, decisiones que generan aplausos en unos y frustraciones en otros, y siempre, siempre, siempre, damnificados.

Manuela Carmena se ha convertido en un símbolo de cambio, y como tal debe actuar con responsabilidad, abandonando su adanismo y su ingenuidad cuanto antes y dotándose de herramientas y perfiles que mejoren su capacidad de llegada a la ciudadanía y le ayuden a superar todas las crisis políticas y de comunicación que se le presentarán en estos años.

Y sí, tendrá crisis, muchas crisis, solo hace falta leer los perfiles de su equipo de concejales para saber que de crisis va a andar sobrada.

14 octubre, 2014 - No Comments!

Artur Mas y Rajoy, dos maneras de entender la comunicación.

En comunicación hay formas y formas.

Por un lado están aquellos políticos a los que contar, explicar su proyecto y su visión de las cosas, no sólo les parece justo sino que además disfrutan haciéndolo, y por otro lado están aquellos a los que la comunicación con la ciudadanía les resulta un mal innecesario fácilmente sustituible por las señales de humo, y que entienda el que sepa entender.

Entre estos últimos la figura de Mariano Rajoy destaca por encima de todas.

Rajoy tiene un plan secreto, y digo secreto porque no lo cuenta. Sabemos que ese plan algo tiene que ver con salir de la crisis, pero en ninguna ocasión desde que es Presidente de Gobierno ha dicho cómo lo piensa hacer, ni explica lo que hace, ni muestra a dónde quiere llegar, ya que sus apariciones en tele de plasma y la limitación a tres preguntas pactadas en las escasas ruedas de prensa pocas cosas nos aclaran.

Cuando obviamos referirnos a lo que queremos conseguir y a lo que hacemos para lograrlo, a los ciudadanos no les queda más remedio que enterarse viviendo en primera persona los efectos de las decisiones de Gobierno, en este caso la devaluación del país. Actitud que genera desconfianza y desafección hacia la política, germen del nacimiento de los Podemos, los Ganemos y los ‘Queremos’.

En contraposición a este tipo de gobernantes, están los que llamamos hipercomunicadores, como es el caso de Artur Mas.

Mas tiene un proyecto claro, con el que ustedes pueden o no estar de acuerdo, pero lo tiene y lo cuenta, y lo hace no sólo porque le interese que la Consulta esté en boca de todos, sino porque se siente cómodo ocupando el centro del tablero de juego, requisito desde mi punto de vista indispensable si eres el responsable de tomar las decisiones que nos afectan a todos. Prueba de ello son sus ya conocidas apariciones en programas prime time, sus múltiples apariciones públicas y sus decenas de ruedas de prensa con un número de preguntas ilimitadas, como la de hoy, en la que ha respondido a la prensa durante más de dos horas.

A fuerza de contar su visión sobre la independencia de Cataluña ha conseguido magnificar el sentimiento nacionalista y ocupar la agenda política nacional.

Para gobernar lo primero que se necesita es tener un proyecto, y cuando se tiene un proyecto se comunica, se cuenta, se argumenta y se defiende, en base a eso los ciudadanos votan; y señores, eso en algunos lugares se llama democracia.